“Cuando salimos de un Centro de Menores no tenemos nada”
“Cuando salimos de un Centro de Menores no tenemos nada”.
“No tenemos nada, ni un soporte económico , ni emocional, ni nadie que nos ampare…” cuenta Vítor Costa.
Así viven su paso por el Sistema de Protección de Menores (SPM) muchos chicos y chicas.
Vítor Costa es uno de ellos y recibió, en el año 2022, el premio “Alas en tus Pies”, en la categoría “Superación Personal”.
Este Premio se lo concedió PEstudio-Periodismo Social, entidad que trabaja para visibilizar a los niños, niñas y adolescentes del Sistema de Protección de Menores y la realidad que ellos viven y sienten.
Lo que no se cuenta no existe
Vítor entró en el SPM con 8 años y vivió en acogimiento residencial – primero en A Coruña y después en Ourens e- hasta su mayoría de edad.
Durante todos estos años convivió con un sufrimiento inútil e innecesario, hasta que se encontró, dice, “con personas que me enseñaron a comprender por qué estaba en la situación que estaba y cómo podía ser mejor para cuando tuviera que volar sólo”.
Cruzó las puertas hacia “su libertad” con la mayoría de edad. Sintió alivio pero también miedo.
"Fue una etapa turbulenta, de conflictos", dice.
No podía hacer las mismas cosas que hacían los chicos y chicas de su edad. No tenía apoyo familiar ni ayuda económica. Reconoce haber estado “medio perdido” durante un tiempo hasta que se reencontró con sus mentores Gelín y su esposa Carmen.
“Estuve condenado diez años”
“Carmen y Gelín me ayudaron a reforzar valores y a potenciar mis aptitudes. Siempre estaban ahí para alentarme y aconsejarme”, apunta Vítor.
“A esta lista de personas se sumó también la persona que es hoy mi esposa, más tardes mis hijos... Los afectos hicieron que se produjera un cambio de mentalidad en mí”, afirma.
Cuando tuvo que empezar de cero (el SPM te acompaña hasta la mayoría de edad) recuerda que tenía dos trabajos para subsistir y hoy tiene un empleo estable con un puesto de responsabilidad.
“Toda mi historia me conformó. Pero estoy feliz porque en mi camino, tras salir del Sistema de Protección, se cruzaron personas que me orientaron”, explica.
Pero también sentencia: “Los menores del Sistema están condenados por algo que no hicieron. Los errores de los mayores los pagan ellos. Yo estuve condenado 10 largos años”.
Dentro del sistema a muchos niños y niñas les falta un propósito, no saben a dónde ir, ni cómo hacerlo, la mayoría de edad les pilla sin nada.
"Toda mi vida cabía en el maletero de un coche"
“No tenemos nada que nos ayude. Yo puedo contaros mil historias, mil aventuras... Yo tuve la inmensa suerte de encontrar a mi mujer; cuando yo la conocí, toda mi vida cabía en el maletero de su coche. Me apoyó siempre, siempre, siempre, siempre ... me dio aire y nunca me dejó desistir y eso es lo importante", se emociona recordando esos momentos.
" Ayuden a estos chavales, realmente es muy complicado para nosotros no tener nada, un soporte económico, un soporte emocional que nos ampare, que nos sirva de guía. Necesitan que alguien les diga: un poquito más. Ya apretaste un poco. Dale más, otra vuelta, que llegarás..."
Vítor Costa lo tiene muy claro y por eso sentencia: “ Apoyen a estos chicos. No los dejen abandonados. Porque si los abandonamos se reptetirá su historia una y otra vez".
El Sistema de Protección de Menores puede ser un círculo vicioso del que es muy difícil salir.