"El eje intestino-cerebro juega un papel principal en la salud"
Los estilos de vida de la mujer y el varón en edad fértil condicionan la salud de su hijo.
La pediatra María Rosaura Leis convierte la alimentación saludable en una causa social.
Este mes de diciembre de 2026 resultó galardonada en la categoría Nutrición en el Premio Luis Noé Fernández 2025 de Fundación Alimerka por su liderazgo científico y humano en la prevención de la obesidad infantil.
ENTREVISTA
P -En alguna ocasión ha dicho que se hizo pediatra porque no le gustaba ver a los niños sufriendo. Qué sufrimiento provoca una alimentación no saludable...
R- En la actualidad, las principales causas de enfermedad y de mortalidad se asocian a los estilos de vida no saludables, entre los que la alimentación juega un papel fundamental.
Por tanto, una alimentación no saludable puede suponer ya desde la edad pediátrica importantes consecuencias negativas.
No debemos olvidar que el niño y el adolescente se caracteriza por ser un organismo en crecimiento y desarrollo, “no es un adulto pequeño”.
El aporte adecuado de energía, nutrientes y componentes funcionales en este periodo de la vida es necesario para alcanzar el potencial genético máximo.
Además, déficit de nutrientes o enfermedades asociadas a una alimentación obesogénica se expresan ya en estas edades.
Por otra parte, si tenemos en cuenta que en concreto la obesidad está estigmatizada, el niño con obesidad presenta una mala salud mental. Por tanto, no solo se afecta negativamente el crecimiento y desarrollo físico, sino también psicológico y social.
P- Cuál es el enfoque correcto, teniendo en cuenta las necesidades humanas como especie, a la hora de alimentar a un niño desde que es concebido hasta su mayoría de edad.
R- En los últimos años se ha puesto en evidencia que los 1000 primeros días de vida, que incluyen el periodo fetal, el primero y el segundo año son una ventana de oportunidad para la programación metabólica y por tanto para la promoción de la salud.
La alimentación adecuada de la madre gestante y lactante, la elección de la lactancia materna como alimento exclusivo durante los 6 primeros meses de vida, la correcta introducción de la alimentación complementaria, a partir de este momento, siguiendo las recomendaciones pediátricas, y teniendo en cuenta que la leche continúa siendo el alimento fundamental, y la incorporación al año de vida a una mesa familiar saludable es prioritario.
Yo añadiría que en realidad debemos tener presente que los estilos de vida de la mujer y el varón en edad fértil ya van a condicionar la salud de su hijo, y que no solo los primeros 1000 días, sino los 8000, es decir toda la edad pediátrica, es básica para la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud.
Unos estilos de vida y alimentarios adecuados en este periodo van a ser un seguro de salud a corto, medio y largo plazo.
P- En la tabla de las necesidades físicas y biológicas de la infancia la alimentación ocupa el segundo lugar. Cuál es la diferencia si le añadimos "saludable".
R- Es difícil marcar un orden. La alimentación, la nutrición, es transversal. Es fundamental para mantener la salud, para un crecimiento adecuado, y siempre forma parte del tratamiento.
En ocasiones, es el único tratamiento como en las alergias alimentarias o en la enfermedad celíaca o en algunas patologías metabólicas, pero siempre, siempre es coadyuvante del tratamiento. Va a ayudar a una mejor respuesta a este y un mejor pronóstico de la enfermedad.
P- Desde su experiencia profesional, la no alimentación saludable con qué tiene que ver más: con la falta de habilidades de los cuidadores principales, con la ausencia de límites y normas, por desinterés, con la necesidad de incorporar en la vida de la infancia profesionales en sus entornos diarios (enfermeras, educadores sociales...)
R- Los cambios sociales acontecidos, incluida la transición nutricional, desde una falta de alimentos por escasos recursos, a una mejora en la disponibilidad y acceso a éstos, ha supuesto importantes mejoras, como el aumento de la talla media de los españoles, pero paralelamente ha surgido el incremento de la prevalencia de enfermedades no transmisibles.
Dietas tradicionales
Esto se asocia fundamentalmente a que las dietas tradicionales, como la mediterránea y la atlántica, que han demostrado ser saludables y sostenibles, se ven desplazadas por una dieta más occidentalizada, rica en azúcares simples, en grasa saturada y trans, y por tanto, menos saludable.
Además, como un alimento más debemos tener presente el descenso de la actividad física y el aumento de la inactividad, principalmente ligado al abuso y mal uso de las pantallas.
Todo lo que has mencionado son factores que se asocian con malas dietas, pero actualmente, la vulnerabilidad social es el factor determinante.
Así, en nuestras consultas de salud debemos identificar los determinantes sociales de salud, para identificar a los niños y adolescentes de especial riesgo y establecer las estrategias preventivas o de intervención necesarias.
P- Pensemos en la infancia más vulnerable: la que crece en el sistema de protección de menores. ¿Puede una alimentación saludable ayudar a reparar el daño de estos niños, niñas y adolescentes?
R- Sin ninguna duda, la obesidad y sus comorbilidades, son actualmente el “hambre oculta”, la muestra de la inequidad alimentaria. Frente a un fenotipo de acúmulo de grasa, la realidad es que presentan importantes déficits nutricionales, como déficit de hierro, de calcio, de iodo, de vitamina D.
Una buena alimentación ayuda a mantener una microbiota intestinal más equilibrada.
Hoy sabemos que la disbiosis intestinal se asocia a más de 300 enfermedades, y que el eje “intestino-cerebro” juega un papel principal.
Una alimentación saludable, el cumplimiento de las recomendaciones nutricionales es prioritario para un buen desarrollo físico, psíquico y social y para una mejor salud.
P- Usted ha convertido la alimentación saludable en una causa social. Qué le provocan campañas como que hay que garantizar por lo menos una comida saludable al día... ¿Hemos tirado la toalla?
R- Conseguir una alimentación saludable NO es posible, sin la implicación de todos los agentes.
La población afectada y a riesgo, en el caso de la infancia, la familia y la escuela, pero también la comunidad, los profesionales de la salud, las ONGs, las sociedades científicas, la industria, la prensa y los políticos.
Es una causa social, porque está afectando a todas las edades, a todos los países y a todos los grupos sociales, pero especialmente, porque en la actualidad es más prevalente en la vulnerabilidad.
Y debemos perseguir como sociedad, la equidad alimentaria.
Ir marcando pequeños objetivos de mejora NO creo que sea tirar la toalla. Es consensuar por dónde empezar y progresivamente mejorar todos nuestros estilos de vida.
Imponer cambios drásticos, objetivos difíciles de alcanzar puede llevar a la desazón. Estoy segura que con la implicación de todos, vamos a ir viendo mejoras importantes.
R- Qué significa pasar hambre en estos momentos
P- El hambre es no poder aportar la energía, los nutrientes y los componentes funcionales que precisamos, ya sea por falta de alimentos o de alimentos adecuados, con una buena densidad nutricional.
P- La obesidad infantil, en qué frentes se combate y por qué orden
R- Una vez más es difícil establecer un orden. Son muchas las acciones que se están llevando a cabo, tanto desde sociedades científicas como desde el ministerio de sanidad, la AESAN, las consellerías de sanidad de las comunidades autónomas y distintos estamentos, pero los resultados positivos se están haciendo esperar.
Debemos proteger a la sociedad, pero muy especialmente, tenemos que poner el foco en la infancia y adolescencia, nuestros grupos etarios vulnerables, que van a marcar la salud a corto, medio y largo plazo.
En este sentido, la escuela, con el comedor escolar como lugar de educación nutricional, de garantía de recibir una alimentación saludable, y la introducción en el currículo escolar de una materia de estilos de vida saludables, son fundamentales como un seguro de salud.
Estilo de vida atlántico
P. Estilo de vida atlántico y disfrutar alrededor de una mesa...
R. El estilo de vida atlántico ha contribuido a que en estos momentos tengamos una de las poblaciones con mayor longevidad y calidad de vida.
Sin ninguna duda, otros factores han sido también fundamentales, la mejora económica, el acceso universal a la sanidad, las vacunas, etc.
El principal problema es que estamos perdiendo la adherencia a nuestros estilos de vida tradicionales, y de seguir los datos como hasta ahora, nuestros niños y adolescentes podrían por primera vez vivir menos o al menos con peor calidad de vida que sus abuelos.
En cuanto a disfrutar alrededor de la mesa, no solo es importante qué comemos, sino cuándo comemos y cómo comemos. Compartir mesa y mantel, nos va a ayudar a nuestro desarrollo social y también a la transmisión de esa cultura culinaria y gastronómica, que ha demostrado ser saludable para el individuo y sostenible para el medio ambiente.
P. Salir de casa sin desayunar...
R. El desayuno es una comida principal. Después de una noche en ayunas, el aporte de energía y nutrientes es necesario para afrontar las tareas del día.
Se ha observado que no desayunar se asocia con menor rendimiento escolar y más riesgo de accidentalidad. Además, es mayor el número de personas que no desayunan entre los que padecen obesidad.
Debemos promocionar el desayuno adecuado y saludable a lo largo de todo el ciclo vital.
P. La merienda es necesaria?
R. Hablaba antes de la crononutrición, del cuándo debemos ingerir alimentos. La merienda es una oportunidad para aportar nutrientes que no se han cubierto con las otras colaciones del día, pero además si la planificamos bien, puede ayudarnos a no hacer una cena tardía y excesiva.
Alimentación y modas
P. La alimentación entiende de modas, de modelos, de tendencias.... qué fuentes debemos consultar
R. Sí. Todas las conductas se ven influidas por modas, modelos y tendencias, y la alimentación no se libra. Debemos dejarnos asesorar por los profesionales. En el caso de la edad pediátrica tenemos la fortuna de que nuestros niños y adolescentes en nuestro país son asistidos por sus especialistas, por el pediatra y el equipo pediátrico.
Además estos no solo lo visitan en la enfermedad, sino en los controles de salud, que son un momento crucial para apoyar al niño y a su familia en las conductas saludables.
P. La pediatría social no está siempre presente en las consultas pediátricas... cuál es su opinión al respecto
R. La pediatría social debe estar en la consulta pediátrica. Cada visita del niño/adolescente y su familia es una oportunidad para ahondar en la identificación de los determinantes sociales de salud y establecer las estrategias necesarias.
La Academia Americana de Pediatría en 2023 ha definido a la obesidad en niños y adolescentes como una enfermedad crónica, y los determinantes sociales de salud como de identificación prioritaria en la consulta pediátrica.
