SISTEMA DE PROTECCIÓN

El maltrato infantil provoca un daño cerebral real, medible y palpable

El órgano más afectado por el trauma complejo es el cerebro.
Mar Sánchez es psicóloga y cofundadora de Neuromotiva
Mar Sánchez es psicóloga y cofundadora de Neuromotiva

Mar Sánchez es psicóloga, cofundadora de Neuromotiva y un referente en el mundo de la neurociencia. 

Por su consulta pasan muchas historias y muchas de ellas tienen que ver con el maltrato; pero no con un maltrato cualquiera: hay niños, niñas, adolescentes, a quienes en algún momento de su vida, los han maltratado sus cuidadores de referencia. 

Además hablamos de un maltrato que ha provocado una intervención, y que ha fundamentado un desamparo. Y este desamparo ha conllevado la entrada de niños, niñas, adolescentes, en lo que llamamos sistema de protección de menores.

Pregunta: qué órgano del cuerpo es el más dañado, dónde hay que poner el foco...

Respuesta:

El foco habría que ponerlo de forma integral en todo el individuo y en toda la sociedad. 

Yo creo que es un tema de interés público, de salud mental; también hay que sensibilizar a la población. Por qué, porque el maltrato infantil existe.

Qué órgano es el más afectado en estas situaciones... sin duda, el cerebro

El cerebro es como el director de orquesta de todo el cuerpo.

En él hay tres áreas que se ven totalmente afectadas cuando hay un trauma complejo.

Explico un poquito lo que es el concepto del trauma complejo: cuando un niño, una niña, sufre maltrato de forma reiterada y, sobre todo, en el entorno de sus cuidadores, quienes tendrían que ser sus agentes de referencia, de protección.

Amígdala cerebral

La primera de las áreas afectadas es la amígdala cerebral, que es como una avellana pequeñita que tenemos en el cerebro.

Realmente tenemos dos, una en cada hemisferio; están detrás de las orejas y son el centro de nuestras emociones, las que nos ponen en alerta. 

Si vemos una resonancia de una persona que ha sido maltratada, vemos que la amígala cerebral se ha agrandado. Es como un globo que se hincha pero que no siempre se deshincha. 

Esto, qué provoca... Que estemos en alerta todo el día. Pues no sabremos qué cantidad de miedo tenemos que tener en cada situación.

Y por qué...

Porque hay un trauma, una herida, una lesión que provoca que nuestro cerebro esté hiperactivo, siempre en modo alerta.

Hipocampo

Otra área fundamental es el hipocampo, que además está muy cerquita de la amígdala cerebral. 

Le llaman hipocampo porque tiene forma como de caballito de mar. Y es el centro, el almacén de la memoria y del aprendizaje. El hipocampo es lo que nos permite memorizar cosas, aprender.

Tiene mucho que ver con las emociones.

Sabemos que si hay una buena emoción se aprende mejor. 

Neocortex

La tercera área es el neocortex, que se sitúa como en la frente. Qué le ocurre cuando hubo maltrato: que la amígala está hinchada y está un poco nublado por ella, lo que provoca un secuestro emocional. No somos capaces de racionalizar.

Cuando tenemos a un niño que muestra un comportamiento muy agresivo, lo menos indicado en ese momento es intentar razonar con él, pedirle que reflexione o analice su comportamiento.

Simplemente, porque no tiene capacidad para hacerlo.

Además, a estas tres áreas fundamentales podríamos añadir el cuerpo calloso, que une los dos hemisferios cerebrales. Cuando hubo maltrato, no hay una buena conexión.

Así que estamos hablando de un daño real, medible, palpable, provocado por el maltrato. Sobre todo cuando el maltrato se produce a temprana edad.

Incluso el daño se produce durante la gestación, cuando la mamá no se cuida o también es maltratada y ahí ya se crean ciertas redes neuronales que modifican la estructura del desarrollo normal del cerebro de un bebé.

El maltrato físico siempre deja secuelas.

Por ejemplo, hay una forma de maltrato que nuestra sociedad no lo percibe como tal y que es maltrato físico: el zarandeo de los niños. Hay que tener cuidado, porque igual que sujetamos la cabecita de un bebé para que no se vaya para atrás, no debemos zarandear a un niño pues el cerebro también se ve alterado.

Pregunta: ¿el daño tiene reparación?

Respuesta:

El daño sí se puede reparar. El cerebro es un órgano fantástico, podemos diseñarlo, redibujarlo ... A nuestro favor está la plasticidad cerebral.

Pregunta: un sistema de protección de menores tiene muchos agentes, pero la pregunta es sobre los que cuidan a niños, niñas y adolescentes que han sido maltratados y que tienen un daño: familias de acogida, adoptantes, educadores de centros... ¿todas las personas valemos para cuidar?

Respuesta:

Para cuidar no vale cualquiera. 

Hay personas que tienen como una habilidad  innata para el cuidado de niños o de mayores, incluso para el propio autocuidado. Creo que una persona que tiene un buen autocuidado sabrá cuidar. 

Cuando hablamos del sistema de protección de menores estamos hablando de algo muy grande. Además hablamos de un cuidado muy específico, no se trata de arropar y arrullar, de atender necesidades básicas ... la infancia del sistema de protección tiene un añadido: un apego no seguro, que es lo que tenemos que cuidar.

La clave es la formación y añadiría también, la vocación.

Opino que el sistema de protección de menores debería revisar sus valores.

El primer paso es salir del juicio, tener una mente abierta y muchísima formación.

Pregunta: y cómo deben ser las terapias

Respuesta:

Yo no creo en las terapias grupales para tratar el maltrato infantil. Cada niño tiene su mundo, su interpretación de él y sus propios engramas, que son los que quedan ahí, muy a nivel inconsciente en el cerebro. Hay que ir hurgando, con pico y pala y muchísima paciencia.

El daño no se soluciona en cinco sesiones, no hay varitas mágicas.

Debemos tener en cuenta otro aspecto importantísimo: la psicoeducación de las familias y el entorno, todos debemos estar alineados para que pueda haber un apoyo integral de las necesidades de cada niño en concreto.

En este contexto cada adulto va a aportar lo que sabe: la familia, el profesional, los técnicos, la legislación...

Lo que realmente importa es que un niño maltratado encuentre una familia con un apego seguro.

Las familias tienen que estar equilibradas emocionalmente para atender unas necesidades tan grandes como las que provoca un trauma complejo.

Pregunta: cuál es el papel de cada niño en este camino...

Respuesta: los niños lo único que quieren es que los miremos con presencia.

Qué significa presencia: que sientan que son importantes para nosotros. Yo creo que es la clave. Aunque cueste. Los niños quieren que no los veamos como un problema, que seamos capaces de ver más allá del problema.

No olvidemos también que las miradas son bidireccionales. Hay niños muy agitados, con compartamientos agresivos, otros que evitan el conflicto... A todos debemos hablarles con muchísimo cariño.

El cerebro es lingüístico, por eso las palabras son importantes, porque se clavan.

Pregunta: hablamos de formación, pero dónde nos formamos...

Respuesta:

Aquí es donde deberíamos protestar un poco  El sistema de protección tiene que invertir en formación, porque así puede haber detección precoz, puede haber un buen abordaje y una buena intervención.