La voluntad de vivir es un recurso terapéutico
Este aprendizaje comienza en los primeros años de vida y va a depender del tipo de educación que recibamos.
No se puede perder la voluntad de vivir y hay que dejar también vivir a otros.
El estrés es uno de los principales trastornos de nuestro tiempo y puede contribuir al desencadenamiento y progreso del cáncer y otras enfermedades que padece el ser humano, observación, por otra parte, que ya se había hecho hace 2.000 años, (S. II d. C.), cuando Galeno observó que las personas alegres tenían menos propensión al cáncer, mientras que las personas tristes y depresivas eran más propensas a contraer la enfermedad.
En aquellos años se carecía de un fundamento científico como el que nos demuestra la ciencia médica actual.
Ciertamente, sabemos que hay sustancias cancerígenas como el alquitrán, anilinas y otros productos químicos que pueden afectar a las células del cuerpo y producir cáncer, al igual que las radiaciones, predisposición genética y la dieta.
La personalidad
También es cierto y se ha podido comprobar, que determinados tipos de personalidad condicionan alta o baja susceptibilidad al desarrollo del cáncer.
Así, por ejemplo, en los catatónicos es muy baja, mientras que en los paranoides es muy alta, participando ambos grupos de la misma dieta, destacando que tanto en la enfermedad como en la salud, lo más importante son las defensas naturales del organismo; esto es, el sistema inmunológico.
Esta capacidad natural defensiva del organismo puede verse disminuida por el efecto del estrés y deja la puerta abierta a un gran número de infecciones, incrementando la susceptibilidad a la enfermedad y al cáncer.
Estrés crónico
El estrés crónico que permanece en el cuerpo y no se libera, esto es, no se descarga la respuesta fisiológica al estrés, acumula un efecto negativo en el organismo produciendo desequilibrios hormonales que juegan un papel importantísimo en la regulación de las funciones fisiológicas, viéndose afectada la presión arterial que se eleva por encima de lo normal y puede llegar a dañar el funcionamiento de los riñones, dañar el interior de las arterias produciendo arteriosclerosis y disminuyendo la cantidad de sangre y oxígeno que llegan al corazón hasta el punto de cerrar las principales arterias coronarias ,provocando la muerte de una parte del músculo cardíaco, manifestándose ya la enfermedad que caracteriza a este grupo de enfermos.
En las sociedades primitivas es poco probable que se diera el estrés crónico tal como se da actualmente en las sociedades modernas, ya que ante una amenaza o situación difícil tomaban una rápida decisión de luchar o de huir, y cuando esto se da, al organismo se le hace poco daño.
El daño
El daño se produce cuando se inhiben las reacciones instintivas del organismo a causa de las consecuencias sociales o personales que pueden acarrear, poniendo de manifiesto que la respuesta de un individuo al estrés es única y todos hemos aprendido de una u otra forma, cómo enfrentamos al estrés donde; en unos se da una forma de afrontamiento que reduce significativamente los efectos negativos sobre el cuerpo y en otros, en cambio, desempeña un papel que les hace susceptibles al padecimiento de la enfermedad y, por tanto, al cáncer.
Infancia
Este aprendizaje comienza en los primeros años de vida y va a depender del tipo de educación que recibamos de nuestros padres y educadores, de manera que, muchas decisiones infantiles son positivas y tienen un efecto beneficioso en nuestras vidas.
Otras, en cambio, son perjudiciales y es posible que se tomaran como resultado de experiencias traumáticas, ambientopáticas o poco edificantes y torpes.
De ahí que las personas que tienen capacidad de decisión sobre los demás y desconocen estos mecanismos interactivos, actúan desconociendo éstas.
Hay personas y grupos de personas que su actitud es predominantemente negativista, nada optimistas, envidiosas y bloquean cualquier proyecto creativo incluido el desarrollo de la vida que es la mayor barbaridad que el hombre puede cometer, relacionándose siempre estas actitudes con la enfermedad y no con la salud.
Restauración de la salud
La restauración de la salud implica siempre afirmación generosa, esperanza, optimismo, solidaridad, libertad y respeto a la vida, de manera que todos nosotros debemos crear el significado de los acontecimientos de nuestras vidas, que viene a ser la aplicación de la inteligencia humana en la resolución rápida de los problemas del día a día de manera solidaria.
La falta de respuesta, colaboración, lentitud o la falta de interpretación correcta de los acontecimientos, es otro signo claro de incompetencia, de ineficacia y, por tanto, se encuadra dentro del concepto de enfermedad y sin poder alcanzar el estado de salud emocional necesario para la vida de relación.
Estas situaciones sociales son generadoras de estrés permanente y son la consecuencia de las sociedades enfermas tal como las describen los psiquiatras y sociólogos actuales.
La falta de respuesta
No se puede perder la voluntad de vivir y hay que dejar también vivir a otros.
Muchas personas no creen en este poderoso recurso terapéutico que es importantísimo y complementario de los avanzados tratamientos médicos actuales para que, dentro del curso de la enfermedad, tengamos la suficiente fortaleza para no rendirnos y podamos disfrutar de una buena salud y por muchos años.
P-D.: hace unos años falleció el Dr. Braulio García Zamorano, toda una inspiración para quienes hacemos este periódico.