SALUD

La medicina de la compasión: sanar en un mundo enfermo

Vivimos en una sociedad enferma. No debe extrañarnos, pues nosotros la hemos hecho así.
Foto: Imagen de awesomecontent en Freepik
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La salud mental de nuestra infancia necesita un cambio social.

Vivimos juntos en grandes ciudades, pero estamos solos. No conocemos a nuestros vecinos, ni siquiera los saludamos. Y si alguien se nos acerca por la calle cruzamos de acera por miedo.

Tenemos trabajos estresantes y competitivos que nos generan cada vez mayor ansiedad. Si pensamos en cómo mejorar siempre es a costa de otros.

No hay más que salir a la calle y observar para darnos cuenta de que no tenemos comportamientos saludables. Las caras reflejan crispación y enfado. Nadie va por la calle con una sonrisa en los labios.

Nuestro prójimo se ha convertido en el enemigo. Ya no son nuestros hermanos. Lo que ellos tienen nos lo quitan a nosotros, y si el otro mejora sentimos envidia.

Cooperación

Sin embargo, toda la naturaleza nos enseña el resultado de la cooperación. Las hormigas, los bosques, las manadas de cualquier especie nos muestran cómo la unión hace la fuerza. Nos hemos alejado tanto de ella que hemos olvidado esta lección. Y no estaría mal recordarla en estos tiempos de tribulación.

La humanidad crece si nosotros crecemos.

El mundo se vuelve saludable si nosotros somos sanos. Los males de nuestra época, la envidia, el rencor, el enfado permanente, el egoísmo, nublan nuestra mente y nos impiden sanar.

Una vida sana nace de un corazón sano, libre de esos lastres. Un corazón compasivo trae alegría. Todos los que viven a su alrededor se contagian de esa alegría y sanan también. Un ser humano que ve el sufrimiento de los demás, en esta sociedad enferma, y siente compasión por ellos, es la mejor medicina.

Si miramos al otro, ¿acaso es distinto de nosotros? Todos buscamos lo mismo, todos sufrimos por las mismas cosas y todos buscamos la felicidad.

Si miramos en profundidad a los demás, todos somos iguales.

La tranquilidad interior viene de buscar la felicidad de otros.

Cuanto más nos preocupamos del bien de los otros más aumenta nuestro propio bienestar.

La medicina es la compasión. Un corazón confiado, abierto a los demás y al mundo. Ahora, precisamente ahora, cuando la desconfianza y la cerrazón reinan.